Ley de Parkinson – El arte de procrastinar


¿Tienes la sensación de acabarlo todo a última hora? ¿Intentas planificar las tareas con antelación pero aún y así acabas corriendo siempre? Si a todas las preguntas anteriores has respondido afirmativamente, TRANQUILO, eres una persona normal.

“Procrastinar es un problema de exceso de optimismo. Básicamente creemos que mañana tendremos más ganas para hacerlo” – Desconocido

Este comportamiento es tan normal que ha sido estudiado y analizado en profundidad; incluso tiene nombre propio: Ley de Parkinson. Dicha ley fue ideada por Cyril Northcote Parkinson  en 1957 y afirma que cuanto más tiempo se dispone para una actividad, más divaga la mente y más problemas amenazan con aparecer. Es decir, todas las tareas que emprendamos se dilatarán todo el tiempo que dispongamos. No solo eso, sino que además, este prestigioso historiador británico desgranó en profundidad el enunciado anterior identificando 3 principios:

  1. El trabajo se expande hasta llenar el tiempo de que se dispone para su realización.
  2. Los gastos aumentan hasta cubrir todos los ingresos.
  3. El tiempo dedicado a cualquier tema de la agenda es inversamente proporcional a su importancia.

¿Y ahora qué? ¿Estamos condenados a vivir con la agonía de esperar a última hora? ¿No existe ningún remedio para superarlo? Teniendo en cuenta que Parkinson detectó y formalizó este comportamiento humano hace 50 años aproximadamente y todavía nadie ha formulado la pócima mágica que nos permita vivir sin tanto agobio; desde aquí intentaremos dar algunos consejos para minimizarlo y mejorar la gestión de tu tiempo:

  1. Definir objetivos: Uno de los aspectos clave cuando nos designan una tarea, es definir de manera clara cuales son los objetivos que se pretender conseguir. Es importante definir tanto los objetivos estratégicos (relacionados con las sensaciones y percepciones de la organización y/o el cliente) como los operativos (relacionados con los entregables a generar).

Sólo podrás conocer el volumen real de trabajo cuando hayas definido claramente que es lo que se espera de ti para esa tarea.

  1. Planificar: Con los objetivos claramente definidos llega el momento de evaluar y distribuir la carga de trabajo a realizar y la periodicidad de la misma. Define cual es el tiempo que dedicarás semanalmente a realizar la tarea teniendo en cuenta los recursos y el tiempo disponible. Sé estricto con la planificación y revísala con asiduidad. 

Contempla el escenario y define un plan de acción en función de los recursos y el tiempo disponible.

  1. Ejecuta: Dedica tiempo de calidad a tus tareas. Por lejanas que parezcan en el tiempo, debes centrar tus esfuerzos en realizar las cosas con excelencia. Oriéntate a los resultados y madúralos, piénsalos y analízalos las veces que sea necesario mientras la planificación lo permita.

Dedica tiempo de calidad a tus tareas y asegúrate de que cada día estés más cerca del objetivo.

Todos odiamos procrastinar. No creo que para ninguno sea agradable dilatar todo en el tiempo hasta su límite. Es precisamente en estas situaciones cuando la constancia y la determinación son los factores que marcan la diferencia. No dejes que el tiempo te domine, encárgate de dominarlo tú. doi it   ¡Espero que os sirva! Josep Aballó – Ingeniero, consultor e inconformista. @pepaballo

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”

Un comentario Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s