2015: el año del trabajo móvil


Durante este 2015, vamos a ser testigos de toda una revolución en el ámbito laboral: el trabajo, tradicionalmente concebido como la adscripción de una persona a unas funciones, un lugar físico y un horario se tambalea como concepto. El trabajo ya ha cambiado de paradigma y ha nacido una nueva idea: el trabajo remoto -sin horarios ni fronteras-. No obstante, no todos los profesionales y empresas abogan por esta nueva práctica. En el presente artículo analizamos en profundidad los beneficios y desafíos presentes en esta nueva modalidad de trabajo.

La idea del trabajo remoto se adscribe al concepto, ampliamente analizado en la nueva era laboral, de la flexibilidad horaria y el teletrabajo. No obstante, el trabajo en remoto incorpora matices, conceptos adicionales que sofistican el concepto del teleworking. El concepto de teletrabajo es una práctica complementaria al trabajo presencial, una modalidad que se añade al concepto tradicional el trabajo, para aportar flexibilidad al trabajador e intentar otorgar un mayor margen de maniobra en la gestión del tiempo dedicado al trabajo.

La era del trabajo remoto supone un cambio de paradigma. El trabajo en remoto no se plantea solo como complemento al trabajo presencial, sino que implica un cambio total en la concepción del trabajo y los equipos. Los beneficios que aporta este nuevo modelo pueden ser múltiples para los trabajadores, pero también para la empresa en múltiples aspectos. Entre otros, supone un aumento de la capacidad para encontrar trabajadores profesionales y competentes en cualquier país (lo cual mejora la competitividad), permite constituir equipos de trabajos totalmente multidisciplinares que trabajan con horarios flexibles (incrementa la productividad) y proporciona un ahorro de costes muy significativo en material, inmuebles, energía, etcétera.

Esta modalidad también proporciona ventajas a los trabajadores, mejorando su nivel de satisfacción personal y profesional. Reconocer horarios flexibles y otorgar capacidad de auto-gestión individual, sin perder la orientación a resultados, es un gran aliciente para la satisfacción en el trabajo. Por supuesto, para que esta modalidad funcione, todo el equipo debe estar orientado a los mismos objetivos y resultados y la flexibilidad debe estar bien entendida por todo el equipo.

Por supuesto, este modelo laboral no es de fácil aplicación en empresas grandes (menos aún en las multinacionales) pero puede resultar muy beneficioso en empresas pequeñas, start ups o empresas que requieran poco personal –aunque muy capacitado-.. Eso sí, para garantizar el éxito del trabajo remoto deben confluir algunas (buenas) prácticas:

  • Uso de una metodología compartida: si no exactamente la misma, las metodologías de trabajo deben ser parecidas.
  • Orientarse a resultados y objetivos comunes: todos los trabajadores deben estar orientados a resultados y compartir los mismos objetivos que guíen en el trabajo autónomo.
  • Comunicación fluida y habitual: la comunicación es un pilar fundamental para el éxito del trabajo remoto. Los trabajadores deben comunicarse fluida y habitualmente. En la actual era digital la comunicación instantánea y de calidad es perfectamente posible.

De este modo, se pueden combatir algunos de los desafíos que se presentan en el concepto del trabajo remoto: la pérdida de profundidad y calidad en el trabajo, la falta de coordinación o la complejidad del reporting hacia las capas superiores, entre otros. Los detractores del trabajo en remoto apuntan éstos y otros aspectos negativos. Consideran que la falta de interacción física empobrece el proceso de creación de valor en el trabajo, limita la capacidad de coordinación y comunicación de los trabajadores y ofrece más posibilidades para “escapar de las obligaciones”, contribuyendo a reducir el rendimiento y la productividad. No obstante, ninguno de estos argumentos está suficientemente probado.

Esta corriente ha predominado en empresas como Yahoo, la cual prohibió a sus trabajadores teletrabajar hace ahora unos años. Esta decisión fue polémica dentro y fuera de la compañía, siendo percibida como un error, incluso por algunos de los business men más influyentes del mundo.

No obstante, y en contra de los que predican el mal del trabajo en remoto, la flexibilidad horaria en el trabajo gana adeptos en los sectores público y privado.  Los principales argumentos a favor se enmarcan en los siguientes beneficios:

  • El ahorro de determinados costes (energéticos, sobre todo, pero también materiales).
  • El aumento del nivel de satisfacción de los trabajadores que proporciona una mayor autonomía y capacidad de auto-gestión así como la posibilidad de conciliar vida personal y profesional.
  • Además, está probada la estrecha relación entre trabajo en remoto o presencial y productividad. En aquellos entornos en los que se promueve la flexibilidad, el rendimiento de los trabajadores se incrementa en un 19%, según un estudio del Centro Internacional del Trabajo y Familia del IESE Business School. En el siguiente vídeoblog los profesores del IESE nos explican cómo se relaciona trabajo flexible y el aumento de la productividad, refiriéndose al caso español.
  • Reducción de los niveles de absentismo. Mejorando el compromiso, la motivación y la siniestralidad laboral.

Todos estos beneficios pueden venir dados por la implantación de la modalidad del teletrabajo o simplemente por el aumento de flexibilidad y la racionalización en los horarios de las empresas, según apunta la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles.

La británica BT Group, una de las primeras empresas del Reino Unido en adoptar el teletrabajo, reconoció que unos 69.000 de sus 89.000 empleados están preparados para trabajar con flexibilidad. La compañía anunció que gracias al teletrabajo ha habido un ahorro de dietas, mayor productividad y reducción por bajas por enfermedad, añadiendo que un 99% de las mujeres volvieron a BT después de la baja por maternidad. En Estados Unidos, la encuesta en noviembre de Harris Interactive realizada a 3.900 trabajadores de Estados Unidos señaló que el 59% valora los horarios flexibles y el 33% citó que estaría encantado con la posibilidad de trabajar desde casa.

En España existen algunas empresas que también ha optado por aplicar la modalidad del trabajo en remoto (algunas como la plataforma online Gymforless de ofertas para gimnasios). No obstante, para intentar mitigar algunos de los efectos adversos del trabajo a distancia, han establecido reuniones semanales mediante programas como Skype con el objetivo de poder coordinarse, comunicar riesgos y avances y trasladar cualquier idea que sirva para aportar valor al trabajo.

También es un ejemplo de buena práctica  la empresa Iberdrola, que desde 2008 ha implantado una política de flexibilidad horaria que le ha llevado, en palabras de su director de RR.HH, a mejorar sus niveles de productividad (ganando más de medio millón de horas de trabajo por año), reduciendo en un 20% el absentismo y en un 15% los accidentes laborales.

Nadie puede dudar el potencial innovador de esta nueva modalidad laboral y, si bien desconocemos cuál será el modelo mayoritario en el futuro del trabajo, podemos prever que el camino hacia la flexibilidad horaria es la única solución si queremos mejorar los niveles de productividad, rendimiento y satisfacción en el empleo (los cuales se encuentran en la actualidad en un nivel alarmantemente bajo en España).

Para ello, necesitaremos el compromiso de los sectores público y privado. El sector público, que bien ha promovido mediante la legislación propia, la flexibilidad y racionalización horaria entre sus trabajadores, debe dar un paso más y exigir, desde el poder político, que esta flexibilidad se implante también en el sector privado.

Por su parte, el sector privado ha alumbrado algunas iniciativas (todavía menores) relacionadas con este asunto. Prueba de ello es la creación de la empresa Rational Time, spinoff de la Universitat Politècnica de Catalunya, que presta servicios de consultoría para las empresas que quieran racionalizar los horarios de sus trabajadores. A través de su solución, basada en un sistema de gestión horaria vía Internet, ofrecen sus servicios a todo tipo de clientes que requieran un análisis de flexibilidad horaria.

Ya conocéis el dicho, “adaptarse o morir”. Esperemos que España termine por adaptarse si no quiere morir de uno de los males que más aqueja a los trabajadores.

Infografia

Infografia con los beneficios del teletrabajo según la  organización Working Mother Surveys.

Clara Gonzálvez – Consultora de estrategia y operaciones

Referencias

Clara ya compartió con nosotros otra entradas, recuérdala aquí:

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