Generadores de confianza

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Cuando era pequeño, en el colegio, cantábamos una canción que empezaba así: “Confío en ti, de ti me fié…” Que tiempos aquellos… Pero hoy no os hablaré ni de mi infancia, ni de mi colegio, ni de las canciones que cantábamos. Hablaré de aquello que la RAE describe como “la esperanza firme que se tiene de alguien o de algo”. Sí, la definición tiene relación con alguna de las palabras de la canción: confianza.

El año pasado @pepaballo nos habló del cliente 3.0 y nos decía que “el poder ahora lo tiene el cliente que busca un servicio que apele a sus emociones”; si queremos generar emociones y fidelizar a un cliente, debemos generar, en él, confianza; sin ella, poco podremos hacer y poco vamos a venderle. Pero hoy no hablaré del cliente; hoy hablaré de la confianza que debemos generar en el equipo que llevará a cabo la captación y fidelización del cliente.

  3D white people. Green teamwork  

Desde que nos levantamos de la cama, hasta que nos acostamos, confiamos en un gran número de personas: en nuestra madre, en nuestro padre, en nuestro marido, en nuestra esposa, en nuestro vecino, en el médico, en el profesor… ¿y nuestro compañero de trabajo? ¿y en nuestro jefe? Supongo que menos. ¿Los motivos? Varios: “quiere mi puesto”, “me lo dice para hacerme la vida imposible”, “no se lo diré para que no sepa en aquello en lo que estoy trabajando”, etc. Que flaco favor le estamos haciendo a la empresa, al grupo de trabajo y a nuestro rendimiento. Es necesario generar confianza en nuestro entorno laboral y, para ello, debemos tener la voluntad de trabajar en equipo, depositar en los otros nuestra confianza y, a la vez, generar confianza en aquellos que me rodean. Si no tenemos esta confianza, seremos unidades aisladas sin capacidad de crecer y aportar. También es posible que al depositar nuestra confianza en otras personas, nos llevemos alguna desilusión, errores u otras situaciones que nos frustren, pero eso no debe impedir que sigamos apostando por la generación de confianza.

Algunos, como Thomas Hobbes, dirán “Homo homini lupus est”, otros, como Jean-Jacques Rousseau, afirmarán que el hombre es bueno por naturaleza. No debemos caer en la tentación de posicionarnos en un extremo o en el otro. Si pensamos que el hombre es un lobo para el hombre, no generaremos confianza en el grupo por miedo a ser comidos; en cambio, si pensamos que el hombre es bueno, es angelical, por naturaleza, generamos confianza, sí, pero de poca calidad, de poca fuerza, una confianza laxa.

catching

¡A llegado el momento de ser generadores de confianza!

“Quien merece la confianza en una cosa muy pequeña, también la merece en una de grande, y quien miente en las cosas pequeñas, también miente en las grandes.” (Lc 16, 10)

@ParisGrau – Politólogo y socio fundador de @debat_org

Paris ya compartió con nosotros otras entradas, recuérdalas aquí:

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