No es sólo una crisis económica (II)


En el artículo anterior hablamos de la ética. Hoy hablamos del individualismo. Estamos viviendo lo que algunos catalogan como una crisis general, una crisis de valores, de sistema, etc. “No es sólo una crisis económica”

Cuándo usamos el término individuo, ¿a qué nos referimos? Dos son las opciones: el sujeto que piensa, quiere, habla, es decir, el ser que se encuentra inmerso en una sociedad; y la segunda opción es la de un ser independiente, solitario y, a la vez, asocial. De esta división surgen dos tipologías de sociedad: individualista u holista. En la primera, el individuo es el valor máximo; en la segunda, el valor máximo es la sociedad como un todo.

individualismo-posesivo

Pero, ¿en qué momento podemos situar el inicio del individualismo? Inicialmente, la filosofía griega, a través de Platón y Aristóteles, presentaba al hombre (άνθρωπος) como un ser social, como un “animal político” (ζῷον πoλίτικoν)[1]. Después de ellos, sus sucesores (epicureistas, cínicos y estoicos) ya presentaron un ideal de hombre: el hombre sabio. Este hombre sabio necesita distanciarse de la vida social para llegar a realizarse plenamente. Posteriormente, el cristianismo también presenta algunas características individualistas, incluso parecidas a las del individualismo moderno, según Louis Dumont. Para el cristianismo, el individuo es un “individuo-en-relación-a-Dios[2], por lo tanto, su identidad viene dada por Dios i por la relación establecida con Él, y no por la relación establecida con el mundo y la sociedad que los rodea. En el Nuevo Testamento encontramos: “Si fuerais del mundo, la gente del mundo os amaría como ama a los suyos. Pero yo os escogí de entre los que son del mundo, y por eso el mundo os odia, porque ya no sois del mundo[3]. No hay que olvidar las cartas paulinas, donde se remarca la unidad entre los cristianos, formando un solo cuerpo (cf. Rm 12,5; 1Co 10,17; 12,12, entre otras).

No será hasta mediados del siglo XIV, de la mano de Guillermo de Ockham, que aparecerá el nominalismo y, por lo tanto, se hablará más de “particulares” que de “universales”. En esta visión, existirán individuos concretos que optarán o no por relacionarse entre ellos. Será gracias a este giro nominalista que se iniciará un período, relativamente breve, en el que el concepto “individualismo” evolucionará en la expresión moderna. Algunos de los máximos responsables de la aparición de la expresión moderna son: Martín Lutero, Descartes, Hobbes, hasta llegar Nietzsche que afirmarà: “Los débiles y los fracasados deben morir: artículo primero de nuestro amor a los hombres. Y se les debe ayudar a hacerlo. ¿Qué es aún más nocivo que cualquier vicio? – La compasión activa hacia todos los fracasados y los débiles – el cristianismo”[4]. Ahora bien, el gran punto de inflexión fue la Ilustración, causante del cambio en la concepción de la persona humana, el Estado, la ética, etc.

individualismo

¿Falta de ética? ¿Creciente individualismo? La respuesta, a las dos preguntas, es afirmativa. ¿Hay solución? Sí. ¿Cuál? En el siguiente post.

[1] Cf. ARISTÒTIL, La Política, Espasa-Calpe, 12a ed., Madrid (1974)

[2] DUMONT, L. Ensayos sobre el individualismo. Una perspectiva antropológica sobre la ideología moderna, Alianza Editorial, Madrid (1983) p. 42.

[3] Jn 15,19.

[4] NIETZSCHE, F. L’Anticrist, Llibres de l’Índex, Barcelona (2004), p. 90.

@ParisGrau – Politólogo y socio fundador de @debat_org
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