No es sólo una crisis económica (III)

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En las anteriores entradas hablamos de la ética y del individualismo, dos conceptos que hay que tener presentes para entender el Estado Moderno en el cual nos encontramos. Estamos en un momento dónde se ha puesto en duda la falta de ética. Estamos en un momento de creciente individualismo. Ante esto, ¿qué podemos hacer?

Una ética de máximos no parece posible que pueda aplicarse dentro de nuestro sistema. Ahora bien, sí que podemos plantearnos una ética de mínimos o bien, la construcción o reconstrucción de un mundo común. Otra opción, ésta muy radical, es la de generar nuevas comunidades que se aíslen del mundo exterior, el cual se encuentra en decadencia, para preservar una moral, una civilización i el conocimiento intelectual. Esta solución es la que plantea Alasdair MacIntyre en su libro Tras la virtud.

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Isaiah Berlin señala que las leyes humanas se pueden cambiar, así como, también, los hombres pueden la política que hacen. O sea, Berlin viene a decir que las política presenta límites históricos, ciertamente, pero también éticos y epistémicos, así como metafísicos. Por eso es necesaria la reconstrucción de la política hoy en día, en nuestro Estado Moderno, para poder superar los límites de la política, teniendo en cuenta que la sociedad actual y el Estado Moderno actual son poli(é)ticos: la política decide hoy en día sobre la suerte de los seres humanos y de muchos seres vivos de la Tierra, y en estas decisiones la política, necesariamente, ha de tener en cuenta la ética o la moral. También es cierto que nuestras sociedades, y a la vez, nuestros Estados Modernos, han dejado de regirse por la religión o por la política y han dejado paso a la economía como máxima reguladora y base de todo el sistema sociopolítico; un sistema que ha abandonado la moral para poder dar paso a la economía.

Para que se produzca un cambio en nuestros sistemas, necesitamos de los individuos, de las personas, pero no para que actúen de forma solitaria, sino para que, colectivamente, hagan posible un giro, un cambio. El mejor método para alcanzar grandes metas, para alcanzar el cambio, para alcanzar una ética de máximos, es la educación. La educación es la herramienta esencial “en la formación del hombre tal y como ha de ser y ha de comportarse en esta vida terrena para conseguir el fin sublime para el cual ha sido creado[1].

La finalización de la II Guerra Mundial y la caída del Muro de Berlín comportó la caída de los grandes ideales, del pensamiento fuerte y la llegada de la sociedad líquida (concepto introducido por Zygmunt Bauman). Estos hechos dificultan aún más la oportunidad de adopción de una ética de mínimos y, aún más difícil, para no decir imposible, la introducción y la elección de una ética de máximos.

Y nos preguntamos de nuevo: ¿qué podemos hacer? Y nos respondemos: trabajar para que las generaciones futuras aporten la fuerza del cambio de sistema, de paradigma. ¿Y cómo se hace? Educación, educación, educación.

educacion

[1] Pàgina web de la Santa Sede:<<http://www.vatican.va/holy_father/pius_xi/encyclicals/documents/hf_pxi_ enc_31121929_divini-illius-magistri_sp.html>> Carta Encíclica Divini Illius Magistri del Santo Padre Pío XI sobre la educació cristiana de la juventud

@ParisGrau – Politólogo y socio fundador de @debat_org
Paris ya compartió con nosotros otras entradas, recuérdalas aquí:

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