En busca de referentes – Gestión del talento


Viernes, última hora de la tarde. A tu bandeja de entrada acaba de llegar uno de esos correos “bomba”, un marrón que, para colmo, no sabes cómo solventar. Necesitas ayuda ¿a quién recurres?

Es solo un caso hipotético, pero poniéndonos en situación y respondiendo a la pregunta, es probable que estemos señalando a una de las figuras más importantes de las organizaciones: los referentes.

En tu vida puedes hacer de todo un problema, o de todo una solución, según que camino elijas, tendrás tu vida llena de problemas, o llena de soluciones

¿Quién es un referente?

Entendemos como referentes a aquellas personas que representan todo aquello con lo que una organización, equipo o grupo significa. Son personas que se pueden asociar a todo lo que define al equipo: una mezcla entre los valores éticos y las aptitudes necesarias para formar parte de la “familia”. Referente es aquella persona en la que todos piensan cuando se enfrentan a una situación complicada. Si ponemos un símil futbolístico, podríamos considerar al referente de un equipo al jugador al que todos buscan cuando nos hacen un penalti, aquel que nos sacará las castañas del juego cuando el partido se pone difícil.

Un referente no ha de ser una persona superior intelectualmente, ni siquiera ha de ser el mejor ni el que obtiene mejores resultados; simplemente son aquellos en que la conjunción personalidad-aptitud-ambiente mejor se adapta a su personalidad y características.

Resulta imprescindible para cualquier empresa contar con buenos referentes (el número de referentes suele variar pero, de manera aproximada suele haber uno cada cinco personas) ya que son los “espejos” en los que se miran el resto de miembros de un equipo son, en definitiva, el modelo a seguir.

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¿Cómo identificar a un referente?

En la genética de la mayoría de nosotros existe la necesidad de identificarnos con otro, de definir un “modelo a seguir” al que nos gustaría parecernos (aunque siempre a nuestra manera). Resulta imprescindible contar con alguien que pueda guiar nuestros pasos y sea capaz de darnos la respuesta que necesitamos para cada una de las preguntas o dudas que nos surjan.

Me atrevería a decir que, la mayoría de los que estáis leyendo este post contasteis con un “tutor” que os ayudó los primeros días para entender como funcionaba la empresa y conocer todos sus recovecos. No obstante, un referente va mucho más allá del papel de “guía” inicial, el referente será el modelo a seguir en todas las situaciones.

Los referentes son aquellos empleados que han sido designados por la propia empresa y sus integrantes como un ejemplo. Los podréis reconocer fácilmente ya que cumplen las siguientes características:

  • Aparecen tras la frase “Pregúntale a …: Siempre que se levanta una pregunta suelen ser el blanco al que acudir. Conocer la organización a la perfección y sus respuestas suelen ser útiles (además de correctas la mayoría de las veces).
  • Son íntegros: Resulta complicado pillarlos en un descuido, son defensores acérrimos de la organización y resultará complicado que la critiquen y/o pongan en duda sus decisiones. Como una buena amiga me decía: “Sufren el síndrome de Estocolmo 2.0”.
  • Son omnipresentes: Están metidos en todos los fregados y marrones habidos y por haber. Siempre se ofrecen ante cualquier problema y están dispuestos a ayudar en lo que sea necesario.
  • Son cercanos: Es habitual encontrarlos en afterworks o quedadas fuera del horario laboral. Disfrutan de la compañía de sus compañeros y a varios de ellos los considera sus amigos.

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Consideramos que todos tenemos la obligación moral de llegar a ser un referente tanto a nivel personal como a nivel profesional y que hemos de luchar para que, a su vez, los equipos de los que formemos parte también puedan ser un referente.

El paso que existe entre ser un buen (empleado o equipo) a ser un referente, es el paso que hay que dar de colaborar a cooperar, de centrarse en “QUE se trabaja” a “COMO se trabaja”, trabajando realmente como un equipo.

¡Espero que os sirva!

Josep Aballó – Ingeniero, consultor e inconformista. @pepaballo

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”

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