Productividad versus preparación

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Durante los últimos años hemos vivido un “boom” en lo referente a la productividad: miles de libros inundan las estanterías de las librerías asegurando que obtener un mayor rendimiento en tu día a día es posible; centenares de aplicaciones prometen una mejora de la eficiencia y una optimización de nuestro tiempo; y cada vez es más frecuente encontrar rankings que comparan y evalúan de manera constante nuestra capacidad de producir como país, comunidad, ciudad o barrio en diversos ámbitos y sectores.

Sin embargo, no sólo deberíamos fijarnos en la productividad, que no deja de ser el resultado final. Tan importante como el resultado final debería de ser la medición de los recursos y planificación destinada a conseguir los resultados. Es decir, la preparación que empleamos para conseguirlos; entendiendo preparación como todas aquellas actividades que se realizan para mejorar los medios que nos ayudan a producir un resultado final (por ejemplo, formación y planificación en el caso de personas, mantenimiento en el caso de máquinas, etcétera).

El dilema del huevo y la gallina

Como en tantos otros dilemas de nuestra vida cotidiana, el conocido símil del huevo y la gallina nos pueden servir para explicar de una forma simple esta situación.

Estamos muy acostumbrados a medir nuestros esfuerzos en función del resultado final: ventas, productos realizados, clientes obtenidos, etcétera. Sin embargo, existe otro punto vital para la consecución de estos objetivos sobre el que también es necesario poner foco y valorar ya que resulta clave en la obtención de nuestros beneficios: la preparación.

No existen huevos sin una gallina bien alimentada y cuidada; aunque también es cierto que sin los beneficios de los huevos no podremos alimentar bien a nuestras gallinas. Como siempre, en un buen equilibrio se encuentra la clave.

Antes que toda otra cosa la preparación es la clave para el éxito – Alexander Graham Bell

Valorar la preparación

No pretendemos posicionarnos al respecto de qué es más importante (resultados o preparación), pero si queremos romper una lanza en favor de la preparación ya que actualmente todo está centrado únicamente en el resultado y unos buenos resultados duraderos en el tiempo no son posibles sin una preparación planificada adecuadamente.

Tomando como ejemplo un caso que Stephen R.Covey relata en el libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, imaginemos que contratamos a un responsable de producción para una fábrica y éste se dedica a forzar al máximo las máquinas sin poner atención en el mantenimiento y produciendo día y noche, es muy posible que destaque de manera rápida para la Dirección de la fábrica y lo asciendan pero… ¿cuál es el legado que dejaría? Su sucesor se enfrentaría a una situación complicada ya que se encontraría con una producción elevadísima y una maquinaria desgastada y a la que no se le ha hecho un mantenimiento adecuado.

También existen casos antagónicos: nadie duda que la educación es muy importante, pero resultaría absurdo pensar en una vida en la que sólo estudiamos ya que nunca obtendríamos ingresos por trabajar.

Por lo tanto, como en la mayoría de los casos, en el equilibrio se encuentra la clave. Es necesario una buena preparación para obtener buenos resultados, no obstante, vemos continuamente como en nuestros trabajos e incluso vida personal solo se nos evalúa a partir de los resultados finales que obtenemos. Para conseguir que tomemos consciencia y dediquemos tiempo y esfuerzos a la preparación necesitamos ser capaces de medirla y evaluarla para lograr que consideremos parte de nuestro día a día.

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Como mejorar nuestra preparación

Como hemos comentado anteriormente, si logramos incorporar en nuestro día a día acciones que nos hagan mejorar nuestras capacidades conseguiremos obtener unos mejores resultados a largo plazo. Con el objetivo de incorporar algunos hábitos que nos permitan tomar en consideración nuestra preparación, a continuación proponemos algunas acciones que nos pueden ayudar:

  • Planifica a largo plazo: Pensar en un horizonte lejano nos permite tomar una mayor perspectiva y encontrar momentos a los que dedicar a la preparación. Si planificamos en el corto plazo solo seremos capaces de centrarnos en el resultado inmediato.
  • Amplía tu conocimiento: Actualmente existen múltiples espacios en los que se pueden obtener pequeñas píldoras de conocimiento de una manera rápida. Os indico algunos de los formatos que me funcionan: plataformas de cursos online como (Coursera o Tutellus), inscripción a cursos online gratuitos realizados por grandes univrersidades amercianas (MIT, Yale o Harvard) subscripción a webs de noticias innovadoras (Xataca o Techcrunch) o la asistencia a conferencias sobre temáticas que me interesen (3 o 4 al año).
  • Encuentra tiempo para ti mismo: Aunque parezca muy tántrico y espiritual, no hay nada mejor que ser capaz de encontrar un pequeño espacio cada día que nos permita visualizar todo lo que haremos durante el día, como llegaremos a ello y cuál es nuestro objetivo a largo plazo. Yo intento dedicarle 5 minutos cada mañana y me ayuda a tomar consciente de QUÉ QUIERO (resultados) y de COMO LO VOY A CONSEGUIR (preparación).

¡Espero que os sirva!

Josep Aballó – Ingeniero, consultor e inconformista. @pepaballo

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”

 

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