El Dilema de las Redes Sociales – Reflexiones y análisis

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En agosto de 2020 Netflix estrenó el documental «El dilema de las redes sociales» en el que se describe cuál ha sido su evolución a lo largo del tiempo y cómo se han ido convirtiendo en una herramienta potencialmente peligrosa capaz de polarizar opiniones y causar grandes divisiones en la sociedad.

Uno de los puntos diferenciales del documental es la cantidad de testigos que explican la historia desde dentro y saben cómo funcionan: ex-empleados de Google, Facebook, Twitter o Instagram y psicólogos expertos en adicción.

A pesar de que podemos pensar que es algo que ya hemos visto antes, os recomiendo que le deis una oportunidad. Se exponen varios temas interesantes (y muy preocupantes) y nos hace ser un poco más conscientes de hacía donde nos podemos dirigir como sociedad si no actuamos. Os dejo algunos apuntes y conclusiones que recogí mientras veía el documental. ¡Espero que os interese!

Ideas y reflexiones del documental

A modo de resumen (después lo desarrollo un poco más), las principales reflexiones que extraje del documental son:

1️⃣ El modelo de negocio lo ha condicionado TODO: Todo empezó de forma gratuita incorporando publicidad a cambio de acceso a las redes.
2️⃣ Generar más ingresos comportaba generar más adicción: Para lograr mayores audiencias era necesario que todos «necesitáramos» las redes.
3️⃣ Hemos pasado de la adicción a la polarización: La única cosa de conseguir tenernos enganchados es ofrecernos MÁS de nuestras creencias y menos diversidad.
4️⃣ Parar la máquina es la única opción: Hemos de hacer un pensamiento global y pensar qué valor nos aportan las redes

Vamos a ver cada punto con un poco más de detalle.

1️⃣ El modelo de negocio lo ha condicionado TODO

Las redes sociales nacieron como espacios de reunión y de unión virtuales sin un modelo de negocio claro. El principal objetivo era captar un gran número de personas y generar comunidades. La aparición de las redes sociales cambió y mejoró en muchos aspectos nuestras relaciones sociales: nos reencontramos con amigos a los que perdimos la pista, nos permite estar en contacto más directo con algunos de nuestros amigos, nos permite organizarnos de una forma más eficaz, etc. ¡Y además es gratis!

Tras unos años de funcionamiento gratuito se buscaron varias fuentes de monetización y se optó por un modelo de publicidad. El usuario accede gratis a las plataformas, pero a cambio ve publicidad para usarla. Analizado el movimiento de forma fría, parece un modelo «elegante»: el usuario continúa teniendo acceso a la funcionalidad social gratuitamente y a cambio ve anuncios (como la TV en el fondo).

A diferencia de la TV, que es un medio masivo, poco a poco se vislumbró la potencia de internet. No es necesario realizar anuncios «a bulto», cuanto mejor conozcan a sus usuarios, más capaces serán de ofrecer una publicidad más efectiva.

💡 Reflexiones sobre este punto

  • Un modelo de negocio no es solo la manera en la que las empresas ganan dinero, sino que es la forma en la que se tangibilizan la visión y valores de las empresas
  • Las organizaciones se alinean para maximizar los ingresos de manera que TODAS las actividades de la empresa (y personas) se enfocan a ello. Los valores pueden marcar la dirección, pero el día a día lo define el modelo de negocio
  • Desconfía de las organizaciones que nacen si un modelo de negocio claro. Todo será provisional hasta que encuentren como ganar dinero y se enfoquen en ello

2️⃣ Generar más ingresos comportaba generar más adicción

Si el objetivo es lograr más ingresos por el consumo de publicidad, es necesario que:

  1. Más gente entre en la plataforma
  2. Los que ya están pasen más tiempo en ella

En definitiva, las redes empiezan a convertirse en expertas en captar toda nuestra atención. En cualquier momento y en cualquier lugar. ¿Por qué? Porqué es lo que les hace ganar dinero. Esto significa generar dependencia y, llevado al extremo, adicción.

Esto no va de crear algo bueno para la sociedad con el objetivo de ofrecernos más valor, va de desarrollar técnicas que actúan sobre nuestro subconsciente para lograr que hagamos un click más, que agreguemos a un amigo más, que lo primero que hagamos al despertarnos sea consultar nuestra red favorita. La situación actual se está convirtiendo en un problema sanitario: el consumo de las redes sociales «apunta» hacia nuestros patrones de conducta, nuestras vías de obtener satisfacción y nuestra manera de querer y relacionarnos.

Nos hemos convertido en seres que buscamos la satisfacción instantánea en forma de likes y no tenerlos nos frustra (y en casos extremos lleva a la depresión y suicidio).

Y ahora… ¿Dónde está el concepto romántico de comunidad? Hace tiempo que esto se ha perdido. El día a día consiste en maximizar el negocio (alimentar la máquina publicitaria) y eso se ha «comido» la visión (conectarse con familia y amigos y descubrir aquello que les importe).

💡 Reflexiones sobre este punto

  • Aunque suene muy trascendente, como personas y como sociedad hemos de ser conscientes que cualquier producto/servicio tiene una influencia en nuestras vidas. Es nuestra responsabilidad utilizar esa influencia para buenos propósitos.
  • Como empresarios o trabajadores de una empresa, el día a día de un negocio se come a la visión y es fácil perder la perspectiva. Preguntarse de forma recurrente si el camino que se está tomando es lo que queremos para nuestra empresa es indispensable. ¿Lo que estamos haciendo responde a nuestra visión/misión?

3️⃣ Hemos pasado de la adicción a la polarización

Llega un momento en que la adicción se retuerce de una forma «peligrosa» y da un paso más:

  1. Por un lado, el hecho de proporcionarte contenidos cada vez más personalizados y adecuados a tus intereses te convierte en alguien cada vez más sesgado (y radical)
  2. En paralelo, se genera un efecto peligroso. Ya no es suficiente el onanismo de compartir con «los tuyos», sino que empieza la confrontación con los demás.
  3. Lo mires como lo mires, 1) y 2) nos hacen pasar más tiempo en las plataformas

Estamos polarizados. La voluntad de generar contenido adictivo lleva a lo más básico. Los contenidos buscan lo que nos retenga y llame nuestra atención y eso lleva a extremos: potenciar las ideas radicales y menospreciar al que no piensa igual.

Lo perverso del sistema es que no importa si es verdad o no lo que vemos. Lo único que importa es que los clientes paguen lo suficiente para aparecer en el muro.

A nivel práctico, esto se ha convertido en el auge de los extremos políticos, el crecimiento de teorías conspiratorias que ponen en duda pilares de la sociedad y a la confrontación constante (y cada vez menos amistosa y dialogante).

La sociedad cada vez está más polarizada y eso nos lleva a odiarnos, no a buscar acuerdos. Nos dirigimos hacia una sociedad en la que se crean bandos que no se respetan, no se escuchan y solo se quieren destruir. Esta situación puede llegar a ser muy peligrosa ya que lleva a la confrontación y las guerras son confrontaciones llevadas al extremo.

💡 Reflexiones sobre este punto

  • Lee e informate. Mucho y muy variado. Es mucho más fácil informarse solo a través de los que piensan de la misma forma que tú, pero es importante para todos desarrollar un espíritu crítico y ser capaces de entender (o por lo menos conocer) todas las posturas.
  • Busca tus propias fuentes de información y trata de huir de las recomendaciones, del click fácil.

4️⃣ Parar la máquina parece la única opción

El sistema no parará de actuar así hasta que no exista algún impedimento legal para que lo hagan. Las redes sociales ganan dinero a través de la publicidad y su misión es maximizar sus ingresos sin importar cómo lo ganan.

A pesar de que muchas de las redes están realizando varias operaciones de maquillaje y blanqueamiento de imagen, no pararán hasta que se pongan consecuencias severas.

Todas las empresas apuntan hacia la tecnología para resolver el problema (Inteligencia Artificial para determinar que es verdadero o falso, Machine Learning que permita encontrar patrones de adicción, etc), pero la tecnología NUNCA resolverá el problema de forma autónoma. La tecnología se programa por humanos y nadie programará nada que vaya en contra de su propio beneficio.

Ya llegamos tarde en poner en marcha leyes de privacidad digital que permitan «parar la ola». Leyes que impidan usar nuestros datos para alimentar a esta «bestia», que limiten el número de impactos publicitarios que recibimos, que me permitan ser más consciente de que estoy viendo y si es verídico.

También es imprescindible que seamos conscientes de cuáles son las reglas del juego y actuemos para pararlas. ¿Necesito todas esas redes sociales? ¿Debo clickar en las recomendaciones? Tendremos que poner de nuestra parte para tratar de parar el golpe.

💡 Reflexiones sobre este punto

  • Será difícil ver a los sistemas oficiales reaccionar de forma ágil cuando enseguida ves que la batalla es muy desigual. Las empresas tecnológicas cuentan con los mayores expertos en tecnología y los mayores recursos económicos y los entes políticos todavía están creando los grupos de expertos que comprendan y puedan regular la seguridad digital.
  • A nivel individual será necesario hacer una reflexión y preguntarse cosas que no nos gustan ¿Estoy enganchado a las redes sociales? ¿Puedo hacer algo para impedirlo? ¿Necesito ayuda?. Es muy probable que la revolución llegue desde la sociedad

Conclusiones finales

Los ordenadores y la tecnología nacieron como herramientas para mejorar lo que somos capaces de hacer, pero se han convertido en algo que nos absorbe y manipula. El boom de la tecnología empezó con mucho hardware como el ordenador o el teléfono móvil y se complementó con software que nos hacía ultraproductivos y nos ayudaba a mejorar. No parece que muchas de las empresas que aparecen actualmente piensen en construir un mundo mejor.

La tecnología es una herramienta súper poderosa pero hemos de usarla en beneficio de la humanidad, no de la vanidad. Debemos de hacer una reflexión profunda acerca de los negocios y empresas actuales ya que los indicadores que usamos para valorarlas ya no van de valor real sino de potencial de persuasión e influencia a través de la información personal que captan.

La verdad es que el documental me dejó preocupado. La sociedad está cambiando y no parece que este cambio sea positivo. En cualquier caso, siempre es un buen momento para actuar y tratar de cambiar lo que no nos guste aunque sea de forma muy local. Todos los impactos suman. ¿Seré capaz de apagar la pantalla?

¡Espero que os haya interesado!

Josep Aballó – Ingeniero, consultor e inconformista. @pepaballo

☝ One more thing

Os dejo algunas lecturas relacionadas con el documental de Netflix que os pueden ayudar a profundizar en el efecto que están teniendo las redes sociales sobre nuestra sociedad:

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